Para bien o para mal, la mayoría de las personas hemos pasado por procesos de hospitalización de algún miembro de nuestras familias, o de nosotros mismos. Durante esas estancias, en buena medida, nuestra cabeza está tranquila, en relación a los cuidados, porque sabemos que en el hospital los van a llevar a cabo profesionales sanitarios. Lo más importante que nos preocupa en esos momentos es la evolución del paciente. Pero, una vez llega el momento de dar el alta, viene la doble preocupación porque a la evolución se suman los cuidados que, más que seguro, haya que seguir dándole en casa al paciente. Y ahí es donde radica uno de los principales quebraderos de cabeza del cuidador.

La cuestión que aquí estamos planteando es, ¿por qué no aprovechar las estancias del cuidador en los ingresos hospitalarios del paciente para dar unas mínimas nociones? Probablemente para los profesionales, tanto médicos como enfermeros, no suponga un excesivo esfuerzo, pero para el cuidador cualquier ayuda es poca y lo que supone para ellos irse a casa con una serie de sencillas recomendaciones puede conllevar un gran paso para reducir el estrés de atender a un enfermo. La comunicación en salud es vital, tanto para las curas, como para el tratamiento.

Respecto a este punto, está demostrado el estrés que padece el cuidador, sobre todo los que se encargan de pacientes dependientes o crónicos. No nos estamos refiriendo sólo a cuidados paliativos, sino a la atención de cualquier paciente en general. Se trata de una labor en la que el afecto se mezcla irremediablemente con la responsabilidad y para la que, en la mayoría de las ocasiones, muy pocas personas están preparadas o han recibido cualquier tipo de enseñanza.

Es esta falta de conocimientos la que puede llegar a generar más estrés, por la preocupación que generan las dudas de si lo estaremos haciendo bien, o si deberíamos hacerlo de un modo u otro. Desde la Fundación Eroski nos revelan algunos de estos datos sobre la carga emocional que padece el cuidador, sobre todo los no profesionales.

Por todas estas razones, se estima conveniente que, cuando el paciente recibe el alta médica, tanto él como su cuidador tengan toda la información respecto al tratamiento lo más clara posible y unas indicaciones sencillas acerca de los pasos que pueden seguir en casa y de la evolución que va a seguir la enfermedad o su curación. Por ello, las estancias en el hospital pueden aprovecharse para que el cuidador obtenga el máximo de información posible, incluso lleve a cabo esas pequeña ‘curas’ o medidas que le indiquen, con su propio paciente. De este modo, también se consigue reducir el número de visitas posteriores al hospital, en la medida de lo posible.

Distintas perspectivas sobre la comunicación en salud se abordarán en el evento de atención sanitaria Salud On Me’, que se llevará a cabo en Valencia el próximo 11 de noviembre.