Marian García es Doctora en Farmacia por la Universidad Complutense de Madrid y tiene el grado en Nutrición Humana y Dietética; y en Óptica y Optometría. Consciente de que quería llegar a más público con sus consejos, lanzó su blog Boticaria García, que ya tiene más de 700.000 visitas al mes. Compagina su actividad en la farmacia y en el blog, con la docencia en la Universidad Isabel I de Castilla y sus ‘incursiones’ en radio y televisión haciendo divulgación sanitaria. Ha escrito el libro ‘El paciente impaciente’ y en 2016 el Periódico 20 Minutos le concedió el Premio al Mejor Blog 2015, de entre 7536 blogs presentados.

Marian ofrecerá toda su experiencia en la segunda edición de Salud On Me y con esta entrevista nos adelanta algunos detalles de su ponencia.

P.- ¿Cómo te decidiste a crear tu blog?

R.- Todo surgió en la farmacia, una noche de guardia, cuando trabajaba en un pueblo de Cuenca de 500 habitantes. Me di cuenta de que los consejos que estaba dando desde mi farmacia, solo estaban llegando a 500 personas. Esa sensación se unió al hecho de que mucha gente buscaba diagnósticos en ‘Dr. Google’. Por eso me decidí a abrir una ventana al mundo para que fuera consultada por todo el que quisiera. Fue en febrero de 2014 y, a día de hoy, recibo más de 700.000 visitas mensuales.

P.- ¿Cuál tu objetivo con el blog?

R.- Pues en el blog cabe de todo, como en botica, porque trato muchos temas relacionados con medicamentos. Pero también me centro mucho en nutrición, porque es un tema que genera mucha demanda de información. Por ejemplo, los post que analizan los ‘superalimentos’ o las ‘dietas mágicas’ suscitan mucho interés y lo que intento es desmontar mitos. Sin olvidar temas relacionados con la infancia, porque también soy mamá. Y es que, cuando hablamos de farmacia, el espectro se abre a muchos temas.

P.- ¿Cuáles crees que son los principales errores de la gente que se autodiagnostica con Dr Google?

R.- El principal error es no buscar la autoría de la página. Esa debería ser la primera premisa, saber quién escribe ese contenido. Y es que hay personas que abren cualquier página. Se dejan llevar por la empatía que les suscita ese artículo, y no repara en averiguar quién lo firma. Y es en ese punto, donde todos los que trabajamos en el ámbito sanitario deberíamos hacer autocrítica. Porque muchas veces el hecho de que una persona se incline por un artículo o por otro, depende del nivel de sencillez con el que está escrito. Es decir, que muchas veces se recurre a contenidos no especializados, precisamente porque emplean un lenguaje más didáctico.