Maite Montón lleva once años conviviendo con el cáncer. Acaba de cumplir 40 años y a los 29 le diagnosticaron su primer cáncer. Actualmente, tiene metástasis y quiere hacer entender a la sociedad que metástasis no significa diagnóstico de muerte inminente.

Una de las primeras cuestiones que te llegan a la mente cuando empieza a contarte su experiencia es: ¿por qué ha costado tanto tiempo, y sigue costando, hacer entender que el cáncer de mama y ginecológico puede afectar a mujeres jóvenes? Y, ¿por qué sigue siendo tabú hablar abiertamente del cáncer?

En su opinión, “tenemos que aprender, de nuevo, que la enfermedad y la muerte forman parte de la vida; una enfermedad nos puede tocar a cualquiera y de la muerte nadie se libra, ni jóvenes ni ancianos. Así pues, es mejor aprender a vivir el día a día, el momento, no es fácil, cuesta, pero se aprende”.

Desde su blog Lazoscontraelcancer.com y sus redes sociales, Maite nos ofrece su personal visión sobre el cáncer y comparte toda la información que cree podría ser útil para otros pacientes y su entorno. Siempre sin alejarse de la evidencia científica. Cáncer, una enfermedad que, tal y como dice ella misma, “llegó para quedarse” y que le ha hecho mirar la vida desde un cristal ‘amarillo limón’.

Maite se considera una paciente empoderada o proactiva, “’club’ al que nos unimos cada vez más pacientes”, e insiste en que “debemos trabajar en equipo junto a los profesionales sanitarios, porque esto ayuda en gran medida a calmar la ansiedad que genera la enfermedad y sus tratamientos”.

Por todo ello, intenta mediante su blog, redes sociales y participación en jornadas y congresos de salud, poner su granito de arena dándole voz al cáncer, desde la perspectiva de una paciente proactiva. A Maite le reconforta escribir en su blog y dar charlas. Como ella dice, “ponerle voz a la enfermedad”. Según dice, “hablamos de humanizar la sanidad, pero la sociedad también tiene que humanizarse y quitarse de una vez por todas los estigmas”.

Como ejemplo, habla de la elección de llevar pañuelo o ir sin él cuando estás con la quimioterapia y que la gente sigua mirando como si hubiesen visto a ET; mirar es humano, pero hoy es habitual ver a pacientes con pañuelos o con su calva al aire y es incómodo que no retiren la mirada de tu cabeza.

“Un simple detalle como este, puede ayudar a empezar a normalizar esta enfermedad, y en el cáncer que me afecta directamente, mama, no todo es de color rosa; entre un 15 y 20% de las pacientes recaen y un 5 o 6% tienen ya metástasis en el momento del diagnóstico inicial, aunque con un cáncer metastásico también se vive, yo sigo aquí, viendo el día a día y disfrutando de mis seres queridos y de la vida”.

Maite Montón nos regalará su testimonio personal en la segunda edición de Salud On Me.