Que el ejercicio es sano y necesario para el ser humano es algo que ya está fuera de cualquier discusión. Y, más si cabe, en la tercera edad para mantener la salud, tanto física como mental. Practicar ejercicio supone para personas de edad avanzada un aumento de su capacidad funcional, su independencia y su calidad de vida.

Desde la Fundación Española del Corazón, se han puesto de relevancia todos los beneficios de la práctica deportiva. Entre estos beneficios destaca la mejora de la calidad del hueso, fuerza muscular, elasticidad, sistema inmunológico y la eficacia respiratoria. Asimismo, aumenta la memoria y reduce el riesgo de padecer depresión, ansiedad y estrés. De hecho, un estudio del Instituto Karolinska (Suecia) ha revelado que el ejercicio físico disminuye el riesgo de padecer cualquier tipo de demencia en la vejez y puede reducir hasta en un 40 por ciento el riesgo de mortalidad por enfermedad cardiovascular.

programa evento atención sanitaria

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Además, ayuda a controlar la tensión y disminuye las cifras de colesterol en sangre y la grasa total del cuerpo.

En este proceso de mentalizar a las personas mayores del beneficio del ejercicio, contamos con nuevos conceptos de diseño para la salud, como son la nueva generación de aparatos de gimnasia para la tercera edad. En esta línea de trabajo se encuentra el proyecto realizado conjuntamente por la empresa riojana Intervap y la Universidad de Zaragoza. Se trata de aparatos enfocados principalmente a pacientes con problemas de movilidad.

Para ello, han hecho falta dos años de investigación, que han dado lugar a un nuevo concepto de aparatos de control motor. En el proyecto ha colaborado los grupos de I+D de la Universidad de Zaragoza, Idergo en biomecánica y ergonomía y UIF en fisioterapia, y la empresa riojana Intervap Europa SL, con el apoyo tecnológico de AITIIP.

Concretamente, este nuevo instrumento de avance en diseño de salud, está pensado para ejercitar determinados grupos musculares y articulaciones. Siempre, adecuándose a cada persona y valorando su movimiento fisiológico para centrar el ejercicio en el movimiento de brazos y piernas, así como en el control central.

En este mismo sentido, disponen de una pantalla táctil para que el propio paciente pueda comprobar la correcta realización del ejercicio, así como los tiempos empleados.

La investigación de este nuevo concepto de diseño en salud ha supuesto una inversión de cerca de 500.000 euros y ha contado con un estudio clínico en el que participaron personas mayores de 65 años. Durante un periodo de 12 semanas se pudo comprobar su eficacia en aspectos como la velocidad, coordinación, flexibilidad, resistencia y fuerza muscular, así como, en la capacidad aeróbica.

Distintas aportaciones sobre el diseño en salud se abordarán en el evento de atención sanitaria Salud On Me’, que se llevará a cabo en Valencia el próximo 11 de noviembre.