Para todo el equipo que formamos parte de Salud On Me, no es ninguna novedad la corriente ‘humanizadora’ de las unidades de cuidados intensivos. De hecho, este tema fue una de las principales ponencias de la primera edición de Salud On Me, de la mano de Gabi Heras, creador del proyecto ‘HU-CI’, cuyo objetivo final es humanizar las Unidades de Cuidados Intensivos. Tal y como nos explicó Gabi, el proyecto arrancó en febrero de 2014 “con el objetivo de humanizar la UCI, desde la perspectiva de tres puntos de vista diferentes: el del paciente, el de las familias y el de los profesionales (incluyendo el centro sanitario)”. 

Pero en este post no vamos a hablar de este aspecto, desde nuestra propia perspectiva. Sino que vamos a respaldarnos en un artículo del portal Noticias de la Ciencia, en el que se aborda esta necesidad de humanización de los cuidados intensivos. Y es que, tal y como refleja este artículo, en la mejora de la calidad asistencial de las UCI,s se ha visto la necesidad de cambiar la manera en que los médicos intensivistas entienden su actividad profesional y cómo se implican con sus pacientes. “El cambio que se está produciendo en las unidades de cuidados intensivos en los últimos años no es un cambio aislado, sino que va de la mano del que se produce en otras áreas y estamentos profesionales”, comenta el Dr. Eduardo Palencia, Presidente del Comité Local Organizador del Congreso de la SEMICYUC, y Jefe de servicio de Medicina Intensiva Hospital Universitario Infanta Leonor (España).

Según explica Noticias de la Ciencia, las Unidades de Cuidados Intensivos siempre estaban asociadas al hermetismo, a la comunicación sesgada, y la imposibilidad de que los familiares estén con sus enfermos. La evidencia de que la compañía que tienen los pacientes de sus seres queridos les aporta bienestar, y les genera satisfacción, da pie a generar nuevos cambios como la ampliación del horario de visitas, o la toma de ciertas decisiones de los intensivistas en consenso con la familia. “En casos de extrema gravedad se decide si se le da asistencia artificial al paciente crítico no solo entre especialistas, si no también con el propio paciente y sus familiares, es una decisión no solo médica, si no también humana”, apunta Eduardo Palencia.

Asimismo, este artículo resalta que estos cambios en la Medicina Intensiva se producen, principalmente, en dos aspectos:

– El modelo hacia el que se tiende es más respetuoso con las preferencias y los intereses del paciente y tiene como objetivo mejorar su recuperación, bienestar y calidad de vida, y no normalizar determinadas variables clínicas.

-Las unidades del futuro serán un nuevo modelo: una UCI sin paredes y de puertas abiertas, donde el intensivista sale a aportar sus conocimientos y habilidades en beneficio del paciente, y los familiares y otros profesionales participan de los cuidados del paciente ingresado en la UCI.

Este tipo de análisis y muchos más de comunicación en salud se abordarán en la segunda edición de Salud On Me.