Hablar de lucha contra una enfermedad despierta distintos puntos de vista, sobre todo acerca de cómo abordar al paciente. Afrontarlo como si el paciente gana o pierde una batalla está generando incluso cierto malestar entre algunas asociaciones de enfermos. Así que, desde estas líneas, vamos a evitar este tipo de terminología. Queremos hablar de avances, de un modo puro y aséptico, como diseño de salud en torno a una determinada enfermedad. Hoy nos vamos a centrar en la inmunoncología.

Se trata de un término no demasiado popularizado, pero que merece la pena analizar. De hecho, recientemente ha tenido lugar en Madrid la 8º Edición del Curso de Biología Molecular en Hematología (CUBIMOL), recogido por La Gaceta Médica. Desde esta publicación se puso de manifiesto que el avance más importante en relación a esta materia es el descubrimiento de los puntos de control inmunológico que hacen que ciertos tumores escapen al control y respuesta del sistema inmunitario. En este sentido, se está demostrando en ensayos clínicos como esta nueva técnica es capaz de alterar determinados tipos de tumores, tanto hematológicos (líquidos) como sólidos.

Asimismo, desde la Sociedad Española de Oncología Médica, se ha explicado, de forma extraordinariamente clara la relación entre el sistema inmunológico y el cáncer, al afirmar que la teoría de la vigilancia inmunológica hace entender por qué el cáncer es más frecuente en los pacientes con inmunodeficiencias. Y es que, al estar alterado su sistema inmunológico, esta vigilancia es menos eficaz y hay más posibilidades de que este se desarrolle. Desgraciadamente, el cáncer busca recursos desde su inicio para evitar el sistema inmunológico, de forma que en algunos casos finalmente consigue escapar al control y crecer evitando la respuesta inmunitaria.

Desde este organismo, se destaca que la inmunoterapia, también denominada terapia biológica, es un tratamiento para el cáncer que, a diferencia de los demás tratamientos, disponibles no se dirige a destruir las células del tumor sino que su acción es estimular el sistema inmunitario del enfermo para que sea el propio sistema inmunitario el que ataque y destruya el tumor.

Para la Sociedad Española de Oncología Médica, esta forma de actuar supone algunas ventajas como la especificidad que hará que el daño a los tejidos sanos sea mínimo, o la denominada memoria inmunológica, ya que una vez convenientemente estimulado el sistema inmunológico será capaz de seguir reconociendo el tumor y destruirlo. Esto hace que una de las características de los tratamientos inmunológicos es que puedan generar largos supervivientes. Sin embargo, también hay algunos inconvenientes el fundamental es que puede tardar un tiempo en desarrollar su efecto ya que el sistema inmune debe prepararse para hacer frente al tumor.

Este tipo de análisis y muchos más de diseño en salud se abordarán en la segunda edición de Salud On Me.