Fernando Fabiani es Médico de Familia y Comunicador-Coach-Presentaciones-Actor-Director de @SindromeClown.  Autor del libro ‘Vengo Sin Cita’, es partidario de sacarle el máximo partido al mundo digital y nos ofrecerá su particular punto de vista, no sin aportar una gran dosis de sentido del humor, en la segunda edición de Salud On Me.

P.- Deben los profesionales sanitarios prescribir webs?

R.- Debemos reflexionar sobre todo esto de manera más divertida, pero está claro que debemos prescribir, seguro. Es un recurso indispensable y es impensable que no lo hagamos. Pero es algo que exige, como sanitarios, que conozcamos todos esos recursos. Y no todos los profesionales los conocemos. Decir a los pacientes “que no busquen en internet” es inútil, no resuelve el problema.

¿Cuáles son los principales errores?  

R.- No contrastar las fuentes de información. En Google hay de todo. Hay que aprender a discernir y no abrir todo lo que encontramos. Normalmente, un paciente entra en Google para quitarse la preocupación, pero suele ocurrir justo lo contrario. En muchas ocasiones esa intranquilidad deriva de consultar fuentes poco fiables.

¿Cómo pueden ayudar en este sentido los profesionales sanitarios?

R.-El primer objetivo es conseguir que el paciente no tenga que acudir a un buscador, porque cuando se introduce el término de una enfermedad en un buscador ahí ya tenemos perdido al paciente en un mar de informaciones. De ahí es precisamente de donde surge el concepto que se ha venido a llamar ‘Cibercondria’. Las personas imaginan que padecen una grave enfermedad, a raíz de lo que han leído en internet, por no haber recurrido a fuentes fiables. Este es uno de los principales motivos por los que los profesionales sanitarios debemos quitarnos el miedo a prescribir webs.

 

P.- ¿Cuáles son las preguntas más frecuentes de los pacientes a la hora de sumergirse en las webs?

R.- Existen dos tipos de búsquedas o, mejor dicho, dos momentos para las búsquedas de los pacientes. La que hacen antes de ir a la consulta y la que hacen después. En la primera, los pacientes buscan los síntomas, tal cual, y utilizan Google para autodiagnosticarse. Después de asistir a la consulta, suelen buscar información, respecto al diagnóstico hecho por su médico. Quieren saber más de la enfermedad que le acaban de diagnosticar y debemos dar respuesta a esa necesidad recomendando páginas web. Hablamos de páginas que no tienen por qué ser estrictamente médicas, sino que también pueden ser sitios web de asociaciones de pacientes, que cuentan sus propias experiencias.