Cuando pensamos en el concepto de diseño para la salud, tendemos a imaginar toda una serie de tecnologías grandilocuentes, a modo de inventos futuristas. Sin embargo, el cuidador de una persona dependiente, o las propias personas con movilidad reducida, no suelen esperar grandes ‘milagros’ tecnológicos, sino que lo que verdaderamente les ayuda son esas pequeñas cosas que les hagan más llevadero su día a día.

Esta idea fue la esencia que llevó a varios emprendedores a diseñar y lanzar toda una gama de ropa adaptada para personas que tuvieran mermada su movilidad, por cualquiera que fuera la razón por la que hubiera llegado a esa situación. La finalidad última era facilitar, en la medida de lo posible, una acción tan cotidiana como vestirse. Y no solo para la propia persona, sino también para ayudar a esta labor tanto al cuidador, como enfermeros o fisioterapeutas.

De ahí que recientemente hayan surgido proyectos como el europeo Fashion Able, impulsado por el Instituto de Biomecánica de Valencia y que persigue adaptar ropa y calzado a todas aquellas personas que pueden tener su movilidad reducida, son de avanzada edad, o padecen obesidad o diabetes. En muchas ocasiones se trata de pacientes que no encuentran ropa o calzado adaptado a sus necesidades para ser independientes a la hora de hacer algo tan habitual como vestirse por las mañanas. En otras ocasiones, se trata de facilitar el trabajo al cuidador de estas mismas personas. Gestos como subir o bajar una cremallera o abrochar y desabrochar un botón, que nos pueden parecer tan simples, se convierten en una tarea a veces insalvable para este tipo de pacientes.

La iniciativa Fashion Able cuenta con una financiación de cinco millones de euros, a través de la Comisión Europea, y en está integrada por 14 instituciones de investigación, pymes y organizaciones de personas con discapacidad de seis países europeos. Por parte de España, además del Instituto de Biomecánica de Valencia, participan la Plataforma Representativa de Personas con Discapacidad Física (Predif) y la empresa alicantina Calzamedi, especializada en el diseño y fabricación de calzado ortopédico y para diabéticos.

Gracias a la implementación se está desarrollando el diseño de ropa adaptada a la disminución de la capacidad de movimiento, la sensación térmica, la sensibilidad de la piel, o los problemas de las posturas derivadas del uso de sillas de ruedas.

En esta misma línea de trabajo se está moviendo la marca barcelonesa ‘Tribus Ropa Adaptada’. La firma la fundó una fisioterapeuta que, anteriormente, había trabajado en un ortopedia y detectó que no existía ropa que pudiera ayudar a este tipo de necesidades. Su primera colección incluye blusas, faldas pantalones y vestidos para mujer, y camisas y pantalones de caballero. En dichas prendas se han cambiado los botones y cremalleras por gomas o velcros.

Por otro lado, el diseño de salud también se ha centrado en facilitar el día a día de los enfermos con artritis reumatoide, con objetos tan cotidianos como guantes, dispensadores de lentillas o paraguas. Y es que en España existen un total de 200.000 personas que padecen esta enfermedad.

Para analizar ese tipo de impactos del diseño en salud, se llevará a cabo en Valencia un evento de atención sanitaria ‘Salud On Me’, el próximo 11 de noviembre.