Una correcta medición de las constantes vitales puede resultar ‘vital’, valga la redundancia, en el seguimiento de los pacientes que, por una causa u otra, necesitan de un seguimiento continuado. Hasta ahora, lo habitual era que ese tipo de controles los llevaba el propio paciente y, en un momento determinado, lo comunicaba a su médico. Es decir, el paciente podía controlarse la tensión o el ritmo cardíaco, pero esa información se la quedaba él mismo y no le llegaba al médico hasta que éste se la transmitía.

Ese matiz, tan relevante está cambiando, gracias a nuevos instrumentos de tecnología en salud.

Uno de ellos es el dispositivo Silmee de Toshiba. Se trata de un dispositivo personal y portátil que registra las constantes vitales del paciente para, posteriormente, enviarlas a un teléfono o aplicación web. Concretamente, este nuevo aparato realiza electrocardiogramas y mide el pulso y la temperatura, así como su evolución. El nombre le viene dado por los términos Smart Healthcare Intelligent Monitor Engine & Ecosystem y la prensa generalista ya se ha hecho eco de esta innovación. Es el caso de El Periódico.

El prototipo Silmee pesa unos 10 gramos y mide 2,5 cm de ancho y 6 cm de largo. El núcleo tecnológico es un chip de 32 bit que incluye un módulo Bluetooth, al que Toshiba le ha añadido una antena, una batería y una serie de cabezales sensores y al que le ha dado una apariencia externa de parche, que se puede sujetar directamente a la piel.

Asimismo, desde el Massachusetts Institute of Technology-Lincoln Laboratory (MIT), se está desarrollando un sensor ingerible para medir las constantes vitales. De manera similar a un comprimido, este nuevo instrumento de tecnología de la salud, ha sido diseñado para que el paciente lo trague, de manera que se mida su ritmo cardíaco y respiratorio desde el tracto gastrointestinal.

Giovanni Traverso y Albert Swiston son dos de los creadores del dispositivo. Además del uso estrictamente clínico, desde el MIT se está valorando su aplicación, tanto en el campo militar, para realizar el seguimiento de las constantes vitales de los soldados, como deportivo, para estudiar y mejorar el entrenamiento de deportistas profesionales o amateurs.

entradas evento atención sanitaria

entradas evento atención sanitaria

El mecanismo de operación del sensor usa las ondas sonoras producidas por los latidos del corazón y por los movimientos de inhalación y exhalación de los pulmones. La microelectrónica del dispositivo es capaz de caracterizar las ondas acústicas, registradas desde distintas partes del tracto gastrointestinal, lo que permite medir tanto el ritmo cardíaco como el pulmonar con gran precisión.

Este sensor emplea un pequeño estetoscopio, capaz de captar el sonido de las actividades coronaria y pulmonar. El dispositivo incluye también electrónica para la transmisión de datos, capaz de enviarlos de manera inalámbrica fuera del cuerpo humano hasta un receptor a una distancia no superior a unos tres metros.

Ambos investigadores han confirmado que estudian diseñar nuevos sensores de este tipo que vigilen problemas respiratorios como el enfisema o el asma, o arritmias.

Aspectos de la nueva tecnología en salud se analizarán en el evento de atención sanitaria ‘Salud On Me’, que se llevará a cabo en Valencia el próximo 11 de noviembre.