Si nos preguntamos cuál es el fin último de la tecnología, la primera idea que se nos viene a la mente es que su objetivo primordial es ayudar a que la vida de las personas sea más fácil. Y, por supuesto, no sólo más fácil, sino también más larga. Y, como tercera premisa, además de más larga, de mayor calidad.

Por ello, la esperanza de vida en las sociedades occidentales se alarga exponencialmente. Una de las razones, qué duda cabe, es la aplicación de los avances tecnológicos al ámbito de la salud. Pero existe un matiz en el que rara vez incidimos. Y es que todavía seguimos relacionando esta tecnología con su uso médico, es decir, con el uso que hacen de ella los profesionales médicos. Sin embargo, en la mayoría de las ocasiones, no somos conscientes de que muchos de esos avances también están enfocados, principalmente, a los propios pacientes. Para que estos pacientes no se sientan meros títeres en manos de los médicos, sino para que se impliquen personalmente, tanto en el diagnóstico como en el futuro tratamiento.

Vamos a ahondar en siete claves de cómo los avances tecnológicos pueden ayudar a mejorar nuestra salud.

Comencemos por la Telemedicina. Consiste en utilizar la tecnología de la información y comunicación para ofrecer asistencia sanitaria a todo aquel que lo necesite, pero se encuentre lejos de su residencia habitual, o ésta se encuentre lejos de los centros urbanos. Concretamente, consiste en la transmisión de información médica a través de las distintas redes de comunicación.

Este aspecto está irremediablemente relacionado con otras dos de las claves que queremos aportar. Hablamos de la intercomunicación de datos clínicos entre todos los sectores implicados en un tratamiento y del diagnóstico compartido.

Se trata de dos campos íntimamente relacionados y en los que la tecnología o, mejor dicho, las nuevas tecnologías juegan un papel determinante. Las numerosas opciones que ofrecen hoy en día los distintos navegadores informáticos, hacen que la comunicación entre la atención primaria, la especializada, los analistas, enfermeros, etc. sea fluida y concreta y no se pierda información en el camino. Esto redunda en beneficio del paciente y facilita la toma de decisiones diagnósticas y de tratamiento.

Seguimos con la Robótica. Desde su incorporación al ámbito de la cirugía, la robótica se ha revelado como la una gran aliada de los cirujanos en los quirófanos, y también fuera de ellos para los profesionales de la fisioterapia. La robótica ayuda a que el trabajo humano sea más preciso, con menor margen de error, y con un desarrollo gradual de su eficacia. Sobre todo, se ha progresado en el ámbito de la traumatología.

Continuamos con la Informática médica, que aborda la creación, diseño y programación del software médico. Un campo que, unido a la tecnología médica, no sólo facilita el día a día del trabajo de los profesionales médicos, sino que abre numerosos caminos para la investigación.

Por último, abordamos las nuevas aplicaciones de móvil. Numerosas herramientas pensadas para que los pacientes puedan seguir las instrucciones correctas de un tratamiento específico e, incluso, tomar sus propias constantes vitales.

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