Esta ‘segunda hornada’ de post que estamos publicando, en el marco de la próxima edición del ‘Salud On Me’ 2017, la comenzamos analizando algunos de los avances científicos que podrían ver la luz durante el presente año. En aquel post desgranamos algunos pocos. Sin embargo, existen otros que vamos a estudiar con más detenimiento. Es el caso de la modificación del ADN humano. Un paso de gigante que ya ha sido avanzado por algunos medios de comunicación generalistas, como La Vanguardia, que recientemente centró su mirada en lo que se ha venido a denominar Crispr-Cas9 ‘las tijeras del genoma’.

Según este periódico, esta innovadora técnica va a dar mucho que hablar, tanto por el campo de alternativas que abre, como por los contrapuntos bioéticos que engloba. En dicho artículo se menciona que este avance permite detectar los genes que se desean modificar, gracias a unas guías genéticas, y los corta mediante unas proteínas llamadas Cas9 que funcionan a modo de ‘tijeras’. Esta técnica tiene potenciales aplicaciones en la lucha contra el cáncer y otras enfermedades. De hecho, en 2016 se hizo el primer ensayo clínico en humanos y en 2017 comenzarán nuevas pruebas.

En este sentido, El País publicó el mes pasado un análisis de cómo ha sido la evolución de esta técnica y ubica sus orígenes en Alicante, cuando en 1989 el biólogo Francisco Mojica se encontraba midiendo la calidad del agua en Santa Pola y encontró un microorganismo cuyo genoma tenía secuencias genéticas que se repetían en intervalos regulares. Más tarde, en 2003, descubrió que dichas secuencias constituyen un mecanismo de defensa que permite reconocer a los ‘enemigos’ y actuar contra ellos, además de transmitir esa memoria a la siguiente generación. Según El País, ese descubrimiento marcó el trabajo de la experta francesa en microbiología Emmanuelle Charpentier y de la bioquímica estadounidense Jennifer Doudna, que han sido galardonadas, junto con Mojica, en la novena edición de los Premios Fronteras del Conocimiento en Biomedicina por las técnicas de edición genética CRISPR/Cas9.

El reportaje prosigue explicando que esas herramientas permiten modificar el genoma de manera más precisa y más barata que cualquier otro método anterior. El mecanismo que ‘corta y pega’ secuencias de ADN se difundió por los laboratorios de todo el mundo y se utiliza para buscar nuevos tratamientos contra enfermedades como el cáncer o el sida, así como para obtener nuevas variedades vegetales o en aplicaciones medioambientales. Laboratorios de Estados Unidos y China ya han empezado a utilizar CRISPR para tratar a pacientes de diferentes tipos de cáncer.

Todos estos avances en el campo de la tecnología en salud, serán abordados en la segunda edición de Salud On Me.